Desde que él me creyó.

Lo que estás por leer no es una historia de casas embrujadas.

Ni de presencias que aparecen…
solo cuando estás solo.

Es algo más incómodo.

Porque no empezó en un lugar.

Empezó… entre dos personas.

Todo parecía normal.

Una casa nueva.
Un inicio limpio.
Una vida que apenas comenzaba.

Hasta que algo…
respondió.

No con gritos.
No con sombras.
No con advertencias claras.

Sino con pequeñas cosas.

Demasiado pequeñas…
como para ignorarlas.

Y luego…
demasiado evidentes
como para seguir negándolas.

Este fragmento fue enviado por Adriana,
quien durante mucho tiempo intentó convencerse de que todo tenía una explicación lógica…

hasta que alguien más lo vio también.

Porque hay experiencias que puedes dudar.

Pero cuando alguien más las presencia contigo…

dejan de ser tuyas.

Y entonces…
empiezan a ser algo más.

Hoy, por primera vez, se comparte tal como se vivió.

Prepárate.

Hay cosas que no viven en las casas.

A veces…
viven en el espacio entre dos personas.

Bienvenido a Fragmentos del Miedo.

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