Mi cuata no nacida me esperaba en mi cuarto

Lo que estás por leer no es una historia de fantasmas.

Es el rastro de alguien que nunca respiró…
y aun así, nunca se fue.

Desde la infancia, una presencia aguardaba en el mismo cuarto.
No se manifestaba con gritos, ni con sombras, ni con señales evidentes.

Solo estaba ahí.
Esperando.

Hay vínculos que no necesitan un cuerpo para formarse.
Hay ausencias que crecen contigo.

Este fragmento fue enviado por Daniela, quién durante años creyó estar imaginando lo imposible…
hasta que entendió que algunas presencias nacen antes que la memoria.

Hoy, por primera vez, se comparte tal como se vivió.

Prepárate.

No todos los lazos se rompen al nacer.

Bienvenidos a Fragmentos del Miedo.

Scroll al inicio